Solicita o confirma tu certificado digital, tramita el alta en Hacienda (modelo 036 o 037) con el epígrafe adecuado y en la Seguridad Social para el RETA, valorando tarifa reducida si aplica. Reúne documentación, define actividad, fecha y domicilio fiscal. Deja registro claro de obligaciones periódicas para que nada dependa de memoria frágil.
Comprende IVA según actividad y territorio, IRPF con pagos fraccionados, y retenciones cuando corresponda. Elige estimación directa normal o simplificada en función de previsión y gastos. Mantén libros actualizados y separar cuentas personales de profesionales. Un gestor confiable es inversión, no gasto: te ahorra errores, tiempos muertos y discusiones innecesarias.
Emite facturas con numeración correlativa, datos completos, concepto claro, base imponible, tipo y cuota de IVA, y retención si procede. Adjunta condiciones de servicio: alcance, plazos, revisiones y confidencialidad. Cierra acuerdos por escrito, incluso con conocidos. Una plantilla sólida evita ambigüedades, refuerza profesionalidad y acelera cobros sin fricciones ni malentendidos.